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La crítica situación con el ELN

12February
La crítica situación con el ELN
Foto OACP
Por: José Saúl Trujillo González - Vicerrector de Investigación Unisabaneta

Durante el año 2017 veíamos con beneplácito cómo se anunciaba un cese bilateral al fuego por parte del Gobierno Nacional y del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN) (http://inepaz.unisabaneta.edu.co/news/inepaz-pide-que-el-cese-el-fuego-entre-el-gobierno-y-el-eln-se-extienda-hasta-despues-de-las-elecciones-de-2018/). El cese inició el 1° de octubre de 2017 y finalizaría el 12 de enero de 2018. En vísperas a la llegada de la fecha del fin del cese, fueron muchas las voces que se manifestaron por la ampliación del mismo, pero finalmente este fue suspendido por parte de esa agrupación guerrillera.

El compromiso del cese el fuego bilateral, que se concretó a través del Decreto 1590 de 2017, tenía como compromiso evitar toda acción contraria a dicho acuerdo como secuestros, ataques a oleoductos y cualquier amenaza en contra de la población civil sería considerada una ruptura al cese bilateral por parte de dicha organización. A cambio de esto el Gobierno se comprometió a suspender todas las operaciones militares ofensivas en contra del ELN. 

Durante el inicio del cese el fuego el balance fue positivo en varios aspectos, como lo recoge el diario el Espectador, del balance hecho por parte del Secretario General de la ONU (https://www.elespectador.com/noticias/politica/nuevo-balance-de-la-onu-sobre-cese-bilateral-entre-el-estado-y-el-eln-articulo-728394).

No obstante, el balance positivo se presentaron muchos inconvenientes para su verificación. El ELN y el Gobierno finalmente no pudieron ponerse de acuerdo para continuar con el cese bilateral y optaron por levantarse de la mesa.

Recordemos que, en las negociaciones con la guerrilla de las Farc, surgieron situaciones similares, en las que ambas partes se levantaron de la mesa, pero pudieron concluir las negociaciones con éxito. La diferencia tal vez más marcada con estos nuevos diálogos de paz, es el desgaste de las partes, más aún por parte del Gobierno actual, que se encuentra de salida y viene de negociar otro proceso. A esto se suma el cambio del jefe negociador por parte del Estado colombiano (salió Juan Camilo Restrepo y entró Gustavo Bell Lemus). Por su parte el ELN, en sus negociaciones observa los inconvenientes suscitados en la implementación de los acuerdos de paz con la guerrilla de las Farc, así como la tardanza en la puesta en marcha de la JEP, columna vertebral para el paso final a la integración plena de los derechos de las víctimas y reintegración de los miembros de la guerrilla.

Por otra parte, la época electoral no ayuda mucho a la actual situación, añadiendo además los 51 ataques que ha perpetrado la guerrilla del ELN desde el fin del cese bilateral al fuego, tal y como publica el diario El Tiempo en su informe: http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/las-acciones-delictivas-del-eln-desde-el-fin-del-cese-al-fuego-180002.

La situación se torna aún más crítica, ya que los compromisos de campaña giran en torno a la seguridad y a combatir las estructuras armadas ilegales.

Si bien el fin del conflicto está lejos en estos momentos, la negociación sigue siendo el mejor camino para acabar la problemática con la guerrilla del ELN.

Dentro de las negociaciones que se llevan a cabo en Quito, los puntos a tratar en la agenda son:

  1. Participación de la sociedad
  2. Democracia para la paz
  3. Víctimas
  4. Transformaciones para la paz
  5. Seguridad para la paz y dejación de las armas
  6. Garantías para el ejercicio de la acción política

A estos diálogos todavía les falta mucho, pero se debe trabajar en la consolidación de una agenda de paz, que no pueda ser desbaratada por el gobierno de turno, sino que invite a la verdadera construcción de la paz en Colombia.